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Estilos de aprendizaje en adolescentes de secundaria

Por: José Alfredo Rosales Hernández

Asesor del programa de Maestría en la Universidad Santander. Doctor por la Universidad Marista de Guadalajara.

Resumen

En este avance de investigación doctoral se estudian los estilos de aprendizaje en adolescentes de secundaria. Para abordar este objeto de estudio, se toma como marco teórico conceptual las aportaciones de Peter Honey y Alan Mumford cuya teoría permite a este tema dar una respuesta científica a la problemática que se estudia.

Por otro lado, el contexto de esta investigación es en el nivel de educación básica. Es indispensable delimitar el estudio se hace, debido a que es necesario considerar que existen otros elementos que se encuentran relacionados con él y eso ofrece a quien investiga datos que guardan correspondencia con el objeto estudio y los participantes.

Conscientes de lo difícil que resulta llevar a cabo la enseñanza-aprendizaje de los contenidos en el aula resulta importante identificar las preferencias de los alumnos para saber cómo se les pueden potencializar los estilos de aprendizaje de manera que incidan en su desempeño académico.

Con el fin de comprender más la situación de su identificación, aplicación e importancia de los estilos de aprendizaje en adolescentes, surge la necesidad de indagar lo que está sucediendo al interior de las aulas, con el objetivo de ayudar a los estudiantes a que tengan un mayor rendimiento académico, esto debido, a que cada estudiante como se sabe, aprende a utilizar un estilo de aprendizaje más sobre los otros. Además cada estudiante refleja su manera de ser en lo que hace, y de igual modo cada profesor transmite ese algo de un modo muy personal.

Palabras Claves: estilos de aprendizaje, adolescentes de secundaria.

Introducción

Hoy en día, la responsabilidad social por la calidad en la educación es una ruta perfecta para estimular el desarrollo integral del individuo. En educación básica es impostergable la existencia de un sistema educativo nacional de excelencia porque tenerla, permitiría a los estudiantes mexicanos alcanzar niveles de competitividad.

Ciertamente, si el alumno es el centro de los aprendizaje; un punto de arranque son los estilos de aprendizaje, sin titubear y sin promover dudas, si se le apuesta a estos, los resultados serían sorprendentes y de paso se resolverían bastantes problemas que hoy en día aún no terminan.

Por ello, el Plan de estudios 2011 (2011:16) de Educación Básica hace énfasis al decir que: “conocer (…) los enfoques centrados en el aprendizaje y en la enseñanza, inciden en el alumno, para que aprenda a aprender, aprenda para la vida y a lo largo de toda la vida.” Por tanto, conocer cómo aprenden las personas, es importante porque proporciona información para decidir cómo hacer que los alumnos obtengan mejores resultados en la escuela.

Poner énfasis en los estilos de aprendizaje, significa estarle apostando a generar aprendizajes de por vida, además de asumir obligaciones que van encaminadas a fortalecer los habilidades más allá de lo que ocurre en el aula y obviamente a los proyectos personales de los alumnos, porque no sólo se aprende en la escuela, ésta, es una plataforma que lo prepara, de ahí la absoluta determinación de abordarlos, porque ello, representa aportar conocimiento a la continuidad de proyectos vitales para la transformación educativa del país.

Saber diagnosticar los estilos de aprendizaje de los alumnos resulta sin duda relevante. Sin lugar a dudas, se sabe que ellos obtienen mejores rendimientos cuando se les enseña desde su propio estilo de aprendizaje.

Lo anterior, sin dejar a un lado la premisa que la transformación del sistema mexicano educativo descansa sobre la tesis que en materia de enseñanza es importante la práctica del maestro y el mismo Plan de estudios 2011 (2011:17) reafirma su interés en ello, cuando menciona: “es importante transformar la práctica docente teniendo como centro al alumno, para transitar del énfasis de la enseñanza, al énfasis en el aprendizaje.”

A través de la Dirección General de Materiales Educativos de la Subsecretaría de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública del Gobierno Federal, se dice en el Plan de estudio 2011 (2011:26-27) “En este sentido, es necesario reconocer la diversidad de capacidades, estilos y ritmos de aprendizaje que tienen los alumnos desde la particularidad de situaciones y contextos, comprender cómo aprende el que aprende.”

Desde esta visión, la función del aprendizaje juega un papel preponderante, pues, es indispensable saber: “qué es lo que se espera que aprendan los alumnos y de lo cómo aprenden.” (Planes de estudio 2011:27)

Según Biggs, (2005); Alonso et al. (1994) dicen que conjugar el binomio del aprendizaje y la enseñanza, es determinar procesos educativos de calidad. Biggs, (2005) por su parte, afirma que el aprendizaje es una actividad donde coinciden estudiante, docente y ambiente áulico elementos que propician el aprendizaje.

Por ello, debido a las expectativas generadas en la convivencia diaria del aula, es en ésta que nacen formas conscientes o inconscientes tanto del aprender como del enseñar. Así, el mismo Plan de estudios 2011 lo ilustra cuando dice: “En las escuelas, la diversidad se manifiesta en la variedad lingüística, social, cultural, de capacidades, de ritmos y estilos de aprendizaje.” (2011:25).

En este punto, se sabe que cada docente presenta un estilo particular de enseñar, por eso, saber diagnosticar los estilos de aprendizaje de los alumnos resulta sin duda un acto de relevancia, porque es un hecho que no todos enseñan de la misma forma ni poseen las mismas características, necesidades, estilos, o preferencias de aprendizaje.

Como los principios pedagógicos son condiciones esenciales para el desarrollo de la función docente, el logro de los aprendizajes de acuerdo con la perspectiva de los estilos de aprendizaje, conocer la forma de aprender de éstos, permite determinar qué forma de enseñanza ofrece mejores oportunidades para desarrollar los estilos de aprendizaje en los alumnos.

Sin lugar a dudas, los estudiantes obtienen un mayor rendimiento cuando se les enseña desde su propio estilo. Conocer cómo aprenden los alumnos, es importante porque ello proporciona conocimiento que permite tomar decisiones sobre qué estilo de aprendizaje se puede aplicar para mejores resultados académicos.

 1.- La individualidad en los estudiantes

Se sabe, que los alumnos son diferentes y de igual manera los docentes lo son. Todo ello, lleva a decir, que las personas, no son iguales. Ciertamente, la forma particular que tiene cada alumno de aprender, es lo que se define como su estilo propio, cuando se apropia de los conocimientos desde su forma particular al hacerlo.

Investigar las formas individuales de aprender del alumno se hace, porque es en él donde recae la función de la educación, cuya objetivo es proporcionarles las herramientas necesarias para aplicarlas en su vida de las cuales éstas son parte de su formación académica. En este sentido, conocer cuál es el estilo de aprendizaje del alumno trae como consecuencia directa a la escuela, y un mayor beneficio académico.

Sea cual sea el espacio en el que se generen los aprendizajes dice Kolb (1984) cada sujeto afronta sus problemas de acuerdo a sus capacidades, de ahí, que si le resulta resolverlo de una forma práctica y lo resuelve, tal vez ese será su estilo que lo caracterizará para responder a los problemas que se le presenten con esas características. Una importante contribución al tema de identificar y de maximizarlos puede hallarse en la magnitud de algunas escuelas, que debido al alto índice de reprobación de alumnos, existe la necesidad de contribuir a su disminución. Debido a este factor y muchos, México en comparación con otras naciones, en educación básica todavía no ha llegado al nivel de calidad deseado.

Por ello, potenciar los estilos de aprendizaje de los alumnos resulta una alternativa para ellos, tanto en la actualidad como para su futuro. De igual manera y dadas las condiciones del sistema educativo en México, es importante tener presente que la eficiencia y la calidad en educación es eficiente y de calidad, en la medida que con la menor cantidad de recursos disponibles, comparado con otro, logre mayores o similares resultados.

En consecuencia, la trascendencia de la individualidad en los adolescentes de secundaria se encuentra bajo la premisa que los estilos de aprendizaje son elementos vitales en el aula para favorecer aprendizajes y educación de calidad. Que el docente conozca y favorezca la predominancia de los estilos que tienen los alumnos, es prioritario para adaptar su forma de enseñar a las características de los alumnos y contribuir en el aprendizaje del estudiante, en otras áreas que al alumno le interese.

2.- El adolescente y su forma particular de aprender

La adolescencia es una etapa en el hombre que permiten ubicar a las personas en una época específica de su vida. Por ejemplo, Rogers (1972) refiere, que la adolescencia, es el mundo personal del individuo, que se caracteriza por el modo en cómo se percibe y experimenta a sí mismo y al mundo que lo rodea.

Lo cierto, es que la adolescencia es un período de sucesivas adaptaciones y percepciones que se dan constantemente, donde el adolescente percibe que cambia conforme va creciendo. Por ello, Rogers dice (1986) que ésta se caracteriza porque se está dejando de ser niño y se aproxima a su nueva etapa de cambios físicos, hormonales, psicológicos y sociales cambios que se dan de manera acelerada.

Por tanto, interesa en este periodo enseñarles a los adolescentes desde sus características particulares porque no sólo involucra al alumno sino toda una variedad de elementos que se encuentran a su alrededor (compañeros, escuela, atmósfera del aula, docente, estrategias de enseñanza, grupos numerosos, etcétera), que incrementarían sus preferencias de aprender y les ayudaría a dar significado a esa nueva información (Bruner: 1965).

Bruner (1965) advierte que se debe exponer al adolescente frente a diferentes experiencias de aprendizaje para que ganen confianza e interés, porque una buena dosis de retos es suficiente para poner en práctica las habilidades y capacidades de razonamiento, análisis, contrastación, exploración, síntesis que sin duda son desafíos que los hacen crecer en su aprendizaje.

Conocer del adolescente su modo de aprender pone en el docente una gama diversas de recursos para que el alumno aprenda. Las diferencias de los alumnos deben servir como retos, porque con frecuencia encontramos alumnos que no aprenden a la misma rapidez, ni con el mismo ritmo, ni con la misma motivación ni el mismo nivel cultural y ello resulta incomodo.

La importancia de la interacción en el aprendizaje es importante, porque el educando en cualquier etapa de su vida está aprendiendo, además que muchas cosas le son nuevas y propiamente la efectividad del aprendizaje en los adolescentes es mayor cuando está relación con los demás, con lo que le interesa y el medio ambiente, Bruner (1965). Autores como Piaget afirman (1987) la interacción que mantiene el estudiante con la información recibida por medio de su forma de aprender es de suma relevancia, al igual como lo dice (Ausubel: 1978) la forma y la interacción es una manera significativa de aprender en el adolescente, (Vygostky: 1978) lo primordial del aprendizaje se relacionan con el contexto social y cultural.

Lo rescatable de estas afirmaciones, como lo dice Bruner (1965:34), “cuando el adolescente es visto desde una forma global compuesta de múltiples componentes y factores, la tarea que solía hacerlo con ayuda ahora es realizada por sí solo”. Por ello, cuando en el adolescente se le reconocen los estilos de aprendizaje como medios, estos se convierten en facilitadores de lo que quiere, además se pueden transformar en promotores de actitudes positivas hacia el estudio.

Los estilos de aprendizaje pueden ser entendidos de diversas formas (Alonso, et al. 1994) por lo que cuando al adolescente se le pone en juego su modo preferente de aprendizaje, por medio de las actividades en el aula, la calidad del aprendizaje está garantizada, pero no sólo eso, además se le está haciendo consciente de la multiplicidad de rutas posibles que le faciliten el camino a los conocimientos, y para resolver problemas de la vida diaria, de ahí la importancia de ponerlo en contacto consigo mismo. 3ª diapositiva

Tomando en consideración los trabajos de Piaget (1987) él dice, que hablar sobre los estadios psicológicos, implica una compleja explicación sobre las formas de aprender del alumno, debido a que éste se encuentra en la antesala de lo nuevo, es decir, dejará la etapa concreta y pasa a la etapa formal, espacio psicológico donde existen reales reorganizaciones de las estructuras mentales. En este punto, cuando el docente es asertivo y si pone en práctica lo que menciona Piaget, usar el estilo del alumno como estrategia, será certificación de mayor calidad en el aprendizaje. Por esta razón, es importante tener presente las características del adolescente, antes de planear las clases. Lo cierto es que los modos cambian conforme los estudiantes avanzan en este proceso, y también corren el riego de descubrir distintas maneras de aprender, (Dunn et al, 1988).

La literatura sobre esta temática es clara cuando advierte que si no se pone en juego el estilo correspondiente del alumno con lo que se le está enseñando, entonces se está desperdiciando tiempo y esfuerzo valiosísimo. Muy puntual lo dicen Honey y Mumford (1989:86) “los estilos de aprendizaje son una descripción de las actitudes y comportamientos que determinan la forma preferida de que un individuo pueda aprender.”

En este punto Piaget (1987) también es asertivo al decir; “la adolescencia es una etapa de transición que no tiene límites temporales fijos.  Los cambios que ocurren son tan significativos que resulta inútil hablar de ésta como un periodo acabado.” Para Freud (1979) “La adolescencia, es un estadio del desarrollo en el que brotan con mayor independencia y secuencia retos continuos.”

Autores como Messick, (1984), dicen que la lista de posibles causas que afectan al adolescente en su aprendizaje es tan múltiple; que van desde los personales hasta los familiares que finalmente logran afectarlo en lo educativo. Por ello, es indispensable que la construcción de saberes en el adolescente se inscriba en el marco de una cimentación personal, esto porque el objetivo del docente es que el estudiante aprenda a aprender, lo mejor sería hacerlo desde su manera preferida. Esto resulta llamativo porque cuando se investigan las condiciones psicológicas del adolescente, se llega muy pronto a la convicción de que los problemas que se le planteen deberán ser en términos de poner en actividad su forma particular de resolver retos. Concluyentemente, se puede decir que el adolescente visto desde los estilos de aprendizaje le resulta atractivo porque ofrece grandes posibilidades de conseguir un aprendizaje más efectivo.

 Antecedentes de los estilos de aprendizaje

La parte histórica de los estilos individuales del aprendizaje no es algo nuevo. Ya Aristóteles alguna vez mencionó que los niños tienen talentos y habilidades específicas que es lo que marca las diferencias entre las personas.

Para inicios del siglo XX varios teóricos de la conducta humana y de la personalidad, Freud en 1900 y Jung en 1908, aunado a las similitudes y diferencias personales mencionadas por Aristóteles, inician verdaderos estudios donde toman al hombre como centro de la relación con su entorno, la memoria, la conducta, el aprendizaje y los métodos de enseñanza. Ya para mediados de 1950, surge un renovado interés por las formas de aprender. Para este siglo XX, son tantas las investigaciones realizadas que a continuación se muestra en la siguiente figura, a los protagonistas y sus aportaciones como ejemplo de los avances en el campo de la psicología, intentando responder las cuestiones que desde la antigüedad, no habían sido contestadas en su totalidad.

En la figura 1 se presentan los autores que han realizado aportaciones a los estilos de aprendizaje. 

Con relación a la multiplicidad de estudios realizados sobre la situación del aprendizaje y en particular a la manera de cómo cada alumno aprende, principalmente los psicólogos de la educación se dieron a la tarea en afirmar que las personas tienen distintos estilos de aprendizaje, ello debido a los resultados obtenidos de sus investigaciones y concluyeron que estos finalmente inciden directamente en las diversas formas en cómo los estudiantes aprenden y responden ante el aprendizaje.

Las aportaciones de estas teóricas junto con los instrumentos que han diseñado para identificar los estilos de aprendizaje, resultó un avance en el campo de la psicología, lo que finalmente provocó que se formaran clasificaciones de los modelos sobre los estilos de aprendizaje.

Ciertamente frente a este punto entre unos y otros quienes intentan clasificar la multiplicidad de modelos existentes. Para algunos autores, resulta una tarea difícil ya que frente a este fenómeno educativo de las distintas maneras de aprender es muy vasto, y ello mismo implica que no haya una clasificación que pueda contener a todos los modelos.

Es importante destacar que los estudios sobre los estilos de aprendizaje o estilos cognitivos tienen sus orígenes en la psicología. Como ya se dijo, nacen de forma científica en la primera década del siglo XX, movimiento científico que comienza a tener influencia principalmente en Estados Unidos, donde en ese tiempo ya se venía gestando un amplio cúmulo de reformas curriculares que pedían a la educación cambios de carácter cualitativo, que fueran al rescate del alumno que era considerado en ese entonces, como un sujeto poco activo de su propio aprendizaje.

Los resultados obtenidos de las investigaciones sobre los estilos de aprendizaje, provocó un nuevo dinamismo de la sociedad que requirió nuevos acercamientos al sujeto, de manera que permitió reinterpretarlo bajo diferentes contextos que ofrecieron varias respuestas sobre la versatilidad o la plasticidad de las personas para asimilar el conocimiento bajo distintas circunstancias. Lo cierto es que estas indagaciones vienen a dar contestaciones de las cuales se afirma que los sujetos frente al aprendizaje en su totalidad “poseen una disposición física o psicológica para realizar, o no, una acción determinada. Las preferencias, las disposiciones tienen que ver con la voluntad del sujeto y con el gusto por hacer algo.” (Lozano, 2009:15)

Kolb (1984) quien se inscribe en la rica tradición del aprendizaje por la experiencia. Dice que nuestra supervivencia depende de la habilidad para adaptarnos a las condiciones cambiantes de nuestro mundo. Por ello, un estilo de aprendizaje, es un conjunto particular de ciertas características que están relacionadas con los sujetos, lo cual tiene como consecuencia que formemos estilos específicos. Finalmente se considera que cada individuo es único e irrepetible, y así sucede con alumnos y profesores. Cada profesor enseña con un estilo propio, y cada alumno aprende con un estilo particular.

A manera de conclusiones

Es importante conocer cuáles son los estilos de aprendizaje que tienen los alumnos, para poder tener un mayor rendimiento académico que se vea reflejado en los aprendizajes ya que sería el detonante para transformarlos. Partiendo de que prácticamente cuando el docente pone en juego su bagaje cultural respecto de sus estilos de enseñanza se sabe que está involucrando procesos cognitivos que son la constancia de que los estilos de aprendizaje están estrechamente relacionados con la forma en que los estudiantes aprenden, y la forma en cómo se enseña.

Saber cómo la práctica del maestro interviene en la construcción de aprendizajes de los alumnos y de qué manera interviene en la estimulación de los estilos de aprendizaje, su importancia radica en el impacto social que puede tener.

Por ello, son tan importantes los estilos de aprendizaje y la aplicación de éstos en contextos escolares, que una vez que el docente los identifique y concientice a los alumnos de su relevancia, serán garantía de éxito cuando los estudiantes los pongan en práctica.

Para finalizar, sólo se quiere recalcar que si no se tiene la intención, voluntad o la actitud de aplicarlos, difícilmente con formas pedagógicas poco funcionales se podrán tener resultados de calidad.

De cara a las exigencias de hoy, si no se hace algo que logre resolver los problemas en educación se estará desperdiciando un tiempo valiosísimo, el cual tiene la característica de no repetirse otra vez.

Referencia bibliográfica

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